2020/09/08 Arturo Ignacio Siso Sosa: Una historia del soldado y una araña
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Durante la Segunda Guerra Mundial, un marine estadounidense fue separado de su unidad en una isla del Pacífico. La lucha había sido intensa, y entre el humo y el fuego cruzado había perdido el contacto con sus compañeros.

Solo en la jungla, podía escuchar a los soldados enemigos que se acercaban en su dirección. Luchando por ponerse a cubierto, subió por un alto risco hasta varias pequeñas cuevas en la roca. Rápidamente se arrastró dentro de una de las cuevas. Aunque seguro por el momento, se dio cuenta de que una vez que los soldados enemigos que lo buscaban barrieran la cresta, rápidamente buscarían en todas las cuevas y lo matarían. Mientras esperaba, oró: “Señor, si es tu voluntad, por favor protégeme. Sea cual sea tu voluntad, te amo y confío en ti. Amén."

Después de orar, se quedó quieto escuchando cómo el enemigo comenzaba a acercarse. Pensó: "Bueno, supongo que el Señor no me va a ayudar con este".

En ese momento, vio a una araña comenzar a construir una telaraña sobre el frente de su cueva. Mientras observaba, escuchando al enemigo que lo buscaba todo el tiempo, la araña colocó una hebra tras otra de telaraña a través de la abertura de la cueva.

“Hah” pensó, “lo que necesito es una pared de ladrillos y lo que el Señor me ha enviado es una telaraña. Dios tiene sentido del humor."

A medida que el enemigo se acercaba, observaba desde la oscuridad de su escondite y podía verlos buscando una cueva tras otra. Cuando llegaron a él, se preparó para hacer su última resistencia. Sin embargo, para su asombro, después de mirar en dirección a su cueva, siguieron adelante.

De repente, se dio cuenta de que con la telaraña sobre la entrada, su cueva parecía como si nadie hubiera entrado en ella durante bastante tiempo.

"Señor, perdóname", oró el joven, "me había olvidado que en ti una telaraña es más fuerte que una pared de ladrillos".

Todos enfrentamos tiempos de grandes problemas. Cuando lo hacemos, es muy fácil olvidar las victorias que Dios obraría en nuestras vidas, a veces de la manera más sorprendente.

Como el gran líder, Nehemías, recordó al pueblo de Israel cuando enfrentaron la tarea de reconstruir Jerusalén, "¡En Dios tendremos éxito!" [Nehemías 2:20]

Recuerde: lo que sea que esté sucediendo en su vida, con Dios, una simple telaraña puede convertirse en una pared de ladrillos de protección. Confía y cree que Él está contigo siempre. Solo pide su ayuda y verás su gran poder y amor por ti.