Arturo Ignacio Siso Sosa benefactor y filántropo

2020/10/30 Arturo Ignacio Siso Sosa: La moneda

He estado encontrando y publicando historias inspiradoras, motivadoras y alentadoras en este blog durante los últimos cuatro años. Ha habido casos en los que las personas han estado interesadas en compartir historias personales y han estado dispuestas a publicar su historia en este sitio, "Good Time Stories".

Hoy, me gustaría compartir con ustedes una de esas historias que fue escrita por mi amigo, conocido como el "Old Mainer", de su propio blog, "Old Mainer". Esta es una hermosa historia de un amor eterno que estoy seguro que tocará tu corazón y tu alma. Espero que no solo disfrutes esta historia, sino que también te inspire a descubrir una manera de recordar cuánto te ama tu "media naranja".

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Cada noche, cuando me desvisto, saco el contenido de mis bolsillos y lo coloco en mi tocador. Son todas las cosas habituales sin las que no podemos vivir. Teléfono celular, navaja, cambio, reloj, anillo, etc. Aunque la mayor parte de la parafernalia cambia a medida que pasa el tiempo, hay un artículo que he estado colocando allí durante muchos años. Es una moneda. Bueno, ni una moneda en el verdadero sentido de la palabra. No es moneda y no tiene valor monetario. De hecho, se parece más a una mancha plateada de aluminio que se fundió. Es plano por un lado y casi liso por el otro. No siempre fue así. En un momento, el lado liso tenía tres palabras grabadas en él.

Viajé mucho en mi trabajo. Nunca por períodos prolongados, pero lo suficientemente frecuente como para alejarme de casa más de lo que me hubiera gustado. Fue entonces cuando comencé a cargar la moneda. Siempre supe que estaba allí, en mi bolsillo, y me dio una sensación de comodidad. A menudo, pasaba los dedos por las palabras, como si tratara de leerlas con el tacto.

Cuando me jubilé, seguí llevando la moneda. Se había convertido en una parte tan importante de mí, que estar sin él no era aceptable. Porque, para mí, el valor está en lo que es en lugar de en lo que vale. Una especie de símbolo que me define. Nos define.

Mi esposa me dio la moneda antes de partir en uno de mis viajes. Lo había comprado en una pequeña tienda. Tenían varios de ellos con frases diferentes, pero éste le llamó la atención y lo captó por capricho. Probablemente solo pagó uno o dos dólares, pero su valor ha aumentado con los años.

Hoy, solo quedan los restos de dos letras, una V y una E. Todas las demás se han desgastado. Pero para mí, todavía están ahí. Siempre será. Simplemente más profundamente arraigado. Siempre dirá TE AMO. Eso nunca desaparecerá.

Si las palabras se han ido antes que yo, el amor seguirá ahí y solo yo lo veré.


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