Arturo Ignacio Siso Sosa benefactor
2020/10/23 Arturo Ignacio Siso Sosa: Decir adiós puede ser lo más difícil

Recientemente me encontré con una historia increíblemente conmovedora en USHumor.com (no es una historia divertida), que derretirá tu corazón y tal vez te haga llorar. Hay millones de personas que tienen mascotas. Sus mascotas se vuelven como una persona más en su familia. Van juntos a tiendas, a pasear, a pasear en coche o camión, a hacer viajes y a muchas otras cosas. Las mascotas crecen con sus dueños y se convierten en una parte integral de la vida de sus amos.

Para muchas personas, cuando sus mascotas mueren, puede ser absolutamente devastador. Hay algunas personas que conozco (y tengo 53 años), que aún afirman hasta el día de hoy, que perder a su mascota fue uno de los momentos más difíciles y tristes de sus vidas.

Así, la historia de hoy y la dulce respuesta que alguien decidió hacer para ayudar a reparar un corazón roto ...

Nuestro perro de 14 años, Abbey, murió el mes pasado. El día después de su muerte, mi hija de 4 años, Meredith, estaba llorando y hablando de lo mucho que extrañaba a Abbey.
Ella preguntó si podíamos escribirle una carta a Dios. Le dije que pensaba que podíamos ... así que me dictó estas palabras:

Querido Dios,

¿Podrías cuidar de mi perro? Ella murió ayer y está contigo en el cielo. La extraño mucho. Estoy feliz de que me hayas dejado tenerla como mi perro a pesar de que estaba enferma. Espero que juegues con ella. A ella le gusta jugar con pelotas y nadar. Te envío una foto de ella para que cuando la veas sepas que es mi perra. La echo de menos.

Con amor, Meredith

Ayer, había un paquete envuelto en papel dorado en nuestro porche delantero con la dirección "Para Meredith" en una letra desconocida. Dentro, estaba la carta que le habíamos escrito a Dios en su sobre abierto. En la página opuesta estaba la foto de Abbey & Meredith y esta nota:


Querida Meredith,

Abbey llegó sana y salva al cielo. Tener la imagen fue una gran ayuda. Reconocí a Abbey de inmediato. Abbey ya no está enferma. Su espíritu está aquí conmigo al igual que permanece en tu corazón. A Abbey le encantaba ser tu perro. Como no necesitamos nuestros cuerpos en el cielo, no tengo bolsillos para guardar tu foto, así que te lo envío en este librito para que lo guardes y tengas algo para recordar a Abbey. Gracias por la hermosa carta y gracias a tu madre por ayudarte a escribirla y enviármela. Qué madre tan maravillosa tienes. La escogi especialmente para ti. Envío mis bendiciones todos los días y recuerdo… te amo mucho. Por cierto, soy fácil de encontrar, estoy donde haya amor.

Con amor, DIOS

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